Para empezar, ya no deberá hacer operaciones en el Cerro Quilish. Su error fundamental es haber optado por utilizar su inversión social como un mecanismo de control social. Yanacocha no puede exhibir una sola obra de envergadura regional que se corresponda con su importancia económica nacional
Regalar dinero a diestra y siniestra sólo le provocó a Yanacocha aliados, mejor dicho clientes coyunturales y oportunistas y además contribuyó a debilitar la frágil institucionalidad y gobernabilidad local.
Yanacocha ha fallado no porque le faltara informar más, sino porque produjo exceso local y nacional de mala información y porque desinformó.
La crisis del Quilish puso bajo la lupa de la opinión pública nacional e internacional que la primera mina de oro de Latinoamérica, que decía observar estándares ambientales internacionales, no había observado normas básicas en el transporte de mercurio y produjo el accidente de Choropampa
Ante los reclamos de priorización de contratación de pobladores cajamarquinos en la minera Yanacocha, ésta ha respondido generando grandes expectativas de trabajo, cuando los funcionarios bien sabían que la gran minería no genera mano de obra extensiva, y que la mayoría de sus trabajadores lo hacen no en la planilla de Yanacocha sino a través de “services” cuya principal objetivo es rentabilizar a costa del abaratamiento de la mano de obra y la “flexibilización” de los derechos laborales de los trabajadores. Ser de la planilla de Yanacocha es un privilegio de pocos.
La ineficacia de la inversión social empresarial. Yanacocha ha declarado gastar aproximadamente dos millones de dólares anuales desde 1993 en obras sociales destinadas a mejorar condiciones de vida de la población local, sin embargo la mayoría de esa población se halla descontenta y se ha movilizado para demostrarlo, y es que el error fundamental de Yanacocha es haber optado por utilizar su inversión social como un mecanismo de control social y no como “una palanca de desarrollo”.
Por lo demás, los funcionarios mineros siempre desconocieron la existencia de los impactos ambientales e hicieron correr en paralelo su inversión social. Las desconexiones entre la política ambiental y la política social empresarial explican sustantivamente el fracaso de las relaciones de buena vecindad con la comunidad. Yanacocha dice haber gastado mucho en programas sociales, pero en once años no puede exhibir un solo resultado concreto de cambios sustantivos en la mejora de la educación rural de las comunidades de su ámbito de influencia; tampoco una sola obra de envergadura regional que se corresponda con su importancia económica nacional (siendo la responsable de la mitad de las exportaciones de oro del país), como podría ser desarrollo de la infraestructura vial regional o la construcción de un buen hospital regional.(4)
Yanacocha necesita una seria evaluación y una decisión inteligente para la realización de cambios organizacionales sustantivos y no cosméticos
Cuánta razón tenía aquel alto funcionario de Newmont cuando hace un par de años se preguntaba ¿por qué si la empresa ha gastado tanto dinero en las comunidades, éstas no aceptan a Minera Yanacocha?
¿A qué conclusiones llegaría una evaluación objetiva de la propia empresa minera que se propusiera investigar cuánto dinero han malgastado socialmente sus funcionarios? Regalar dinero a diestra y siniestra sólo le provocó aliados (mejor dicho clientes) coyunturales y oportunistas y además contribuyó a debilitar la frágil institucionalidad y gobernabilidad local.
¿Cuánto le ha costado a Minera Yanacocha una mala práctica de inversión social sometida a las estrategias de marketing empresarial y a una política de control social en vez de una política de responsabilidad social coherente? Yanacocha ha fallado no porque le faltara informar más, sino porque produjo exceso (local y nacional) de mala información y porque desinformó. Cualquier periodista acucioso que visitara Cajamarca podía darse cuenta que Yanacocha controlaba la mayoría de la prensa local y que solo bastaba conversar con los ciudadanos de la calle para darse cuenta que tanta publicidad e “información” solo constituía un costoso y peligroso barniz.
La crisis del Quilish puso bajo la lupa de la opinión pública nacional e internacional que la primera mina de oro de Latinoamérica, que decía observar estándares ambientales internacionales, no había observado normas básicas en el transporte de mercurio y produjo el accidente de Choropampa; que anunciaba el incremento de su producción de oro (y por tanto de consumo de agua) lo hacía en un año de sequía en el que los campesinos se quedaban sin agua (sea por cierre de sus canales o sea por disminución del caudal del agua); y que además se trataba de una compañía que estaba dispuesta a iniciar labores mineras aún a costa de la oposición de la mayoría de la población.
Para Newmont, propietaria del 51% de las acciones de Yanacocha, tantos errores fueron económicamente fatales, ya que además que la corporación serios enfrentaba problemas al mismo tiempo de Indonesia, y no pudiendo defenderse criollamente acusando de que se trataba de una conspiración mundial debió sufrir el castigo de las especulaciones financieras en la bolsa de Nueva York.(5)
Yanacocha tendrá que hacer cambios oportunos
Por lo demás, Yanacocha ahora no podrá quedarse solo en la realización de cambios organizacionales cosméticos sino que deberá hacerlos de manera sistémica y estructural, desde revisión de sus políticas ambientales y sociales hasta cambios en diversos niveles de su personal.
Una buena señal será comenzar por admitir errores y presentar disculpas públicas a los ciudadanos a los cuales denominó “campesinos borrachos”, a los líderes de las organizaciones a quienes denominó “manipuladores”; comenzar a valorar el rol de las ONG ambientalistas; dar gestos claros de distanciamiento y rechazo del periodismo amarillo local que alimentó su Oficina de Informaciones; y lo que es más importante dando un gesto transparente y público de que no hará operaciones mineras en el Cerro Quilish por ausencia de licencia social de la población.
Estos gestos bien pueden contribuir a reconstruir la credibilidad de la población cajamarquina que Yanacocha no supo valorar y capitalizar a lo largo de once años y deberían constituir parte de una estrategia de responsabilidad empresarial que ayude a viabilizar un espacio de diálogo permanente que, mirando más allá de la crisis del Quilish, pueda ayudarnos a encontrar mecanismos institucionales de resolución de conflictos cuyo norte sea el control adecuado de los impactos ambientales, la mayor participación de la sociedad local en la producción de la riqueza, en suma del desarrollo sostenible con equidad social.
Ojalá que sea el propio liderazgo empresarial, con estas y otras lecciones aprendidas el que pueda decir: “Adiós al mito Yanacocha” y bienvenida una nueva época de auténtica transparencia y responsabilidad ambiental y social empresarial que valore siempre las exigencias de los líderes y de las organizaciones de la sociedad civil local.
Post Scriptum
En horas de la mañana Yanacocha anunció públicamente que solicitará al Ministerio de Energía y Minas “la revocatoria del permiso de exploración del Cerro Quilish”, el gesto, aunque tardío, es sumamente importante porque va acompañado, por primera vez del reconocimiento de errores en su relación con la comunidad y de la existencia de impactos sociales y ambientales positivos y negativos de las operaciones mineras en Cajamarca.
Es de esperar que el gesto vaya acompañado de otros signos concretos que ayuden a reconstruir la confianza y la credibilidad perdidas así como a dar señales concretas de cambios profundos en la empresa minera: reapertura del canal de La Ramada, solución inmediata a los problemas de agua de los canales de Quishuar, Tual, Arcuyoc, Hermanos Cueva, entre otros. No menos importante será que la empresa señale plazos para el cumplimiento del compromiso de equipamiento y puesta en funcionamiento del laboratorio independiente. A partir de allí, comenzar debates, espacios de encuentro y de capacitación para el diálogo con las autoridades, líderes campesinos y urbanos, ONG y otros para encontrar los mecanismos de viabilización de la mesa de diálogo de Cajamarca. Siendo así, la mesa de diálogo de la CAO deberá dar un paso al costado, evaluar lo que de positivo hubieran podido realizar, detectar sus errores y corregirlos, es decir dejar de prestarse a la división de la comunidad y de ser fachada de una política de diálogo de la empresa minera. En palabras simples, esa mesa debería escuchar el pedido del Comité Cívico para su desactivación.
Glosas:
(1) Este artículo constituye la primera parte de uno más extenso que explorará también las lecciones de la crisis del Quilish para la sociedad civil y el Estado.
(2) Primero se llamó Fundación Cajamarca, cuando los funcionarios mineros se informaron de que sectores de la población la denominaban “la fundición” decidieron cambiar de nombre y pasó a llamarse Fondo Cajamarca Sostenible, cuando ese nombre tampoco bastó para cooptar más instituciones, finalmente se asumió la denominación actual.
(3) La IFC, brazo financiero del Banco Mundial es dueña del 5 % de las acciones de Minera Yanacocha .
(4) Yanacocha ofreció $ 3´000 para la construcción del nuevo hospital regional y se ha venido quejando, junto a las autoridades locales de las trabajas que le pone el Ministerio de Salud sin explicar el carácter de las mismas. El MINSA se opone porque el dinero ofrecido por Yanacocha lograría construir un hospital con menor oferta de servicios que las disponibles actualmente. El hospital docente que la UNC tiene proyectado construir costaría aproximadamente $ 25´000. Con ventas superiores a los $ 1,200´ anuales y con créditos fiscales de por medio resulta mezquino que Yanacocha no se disponga a invertir más en Cajamarca.
(5) Según fuentes autorizadas Newmont sufrió una caída de sus acciones del orden del 7% lo que monetariamente habría significado una cifra aproximada de mil doscientos millones de dólares.
* Director Ejecutivo de GRUFIDES
Publicado en el diario LA RAZON el día jueves 21 de julio del 2005
Enviado por
Víctor Manuel Alvarado Salazar